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Gusto de celebrar

La vida, estos días, estos años recientes, todos siguiéndose uno de la mano del otro, acumulando acontecimientos, sorpresas, pequeños guiños de los labios que maduran en sonrisa; se extienden sobre mis manos, me muestran el avance de las líneas, me hacen imposible decirle que no a la vida, sus suaves tentaciones, la sensación de peligro de cada una de nuestras decisiones, la inercia, la comodidad incluso, o la indefinición con todas sus complejidades, han sabido llevarme por lugares impensables, y luego devolverme a lo cotidiano, al hacer del día a día. Hago recuentos y me sonrío, me alegro de ser esta misma que roba la fruta de los árboles que maduran por las orillas de las fincas, que se desbordan de las cercas, alargan sus ramas al alcance de la tentación de las niñas, siempre con ganas de dulce en la punta de la lengua, siempre dispuestas a la travesura. He sido esa niña, me he llenado la boca de tamarindos maduros y mangos verdes con sal en los veranos de mi infancia, aun lle...

Cantos de junio

I Me prometiste junio A ojos cerrados, Con tus manos cálidas Dijiste en marzo Que los meses Saben pasar rápido Sin paciencia, con arrebatos Con dolores varios Los ojos apretados En la promesa de tus labios Pasaron mareas, Malas tormentas nos anegaron Lejanos los días de calma En un horizonte nublado Mar de sal que no sabe Terminar en ningún lado Se sigue de olas Sólo de playas esclavo Hoy la media noche Por fin refrescó el verano Y nos trajo despacio Gota a gota, callando El gesto de junio De tu cara al recordarlo Llueve las noches Me cuido con tus brazos Inundada en tus sensaciones Navego por tus labios Y entre sueños conquisto Los más tormentosos mares Sei

Solsticio de invierno

Escucho la canción, te escucho entre líneas, te pienso... pienso también en estas palabras que nos escribimos, que hace tanto no decimos, se hacen largos los tiempos de nuestras ausencias, pero recurrimos siempre. De alguna forma volvemos, sabemos volver tanto como hemos sabido siempre irnos. ¿Qué sensación es esa? de péndulo impreciso, imposible de adivinar. Te tengo entre labios a veces, te susurro en sueños, y luego tengo la impresión de que te he olvidado por largo tiempo, cuando la verdad es que te estoy recordando a cada rato. Tengo frío a veces de la gente que me alarga sus dedos sobre el brazo, que no se da cuenta de lo mucho que lastima ese contacto helado; tengo frío y pienso en tus manos que necesitan ponerse al sol para dejar de ser un pequeño invierno de cinco afiladas puntas. Pero cada que pienso en tus manos no puedo dejar de recordar la incongruencia de tu gélido tacto frente a la calidez de tus ojos de niño callado, tus ojos oscuros diciendo siempre que siguiera miránd...

Me llama el sur

Me llama el sur, con su sabor de mar en el aire, sus montañas de nubes bajas a las tardes; me llama el sur porque tengo los sueños anegados de hambres ancestrales, de ganas de calentarse, de cobijarse en sus bochornos insoportables de medio día, en sus dulces mañanas maduras de sol implacable. Me llama y llego a ojos cerrados, porque no es preciso ver nada con esos cantos de sirena que atraviesan montañas, se abren paso a lomo de aire, cabalgan. Voy al sur con ganas de nada, porque todo está dado ya en el viaje y la esperanza; sin espera, sin nada, todo a un tiempo, sobre la mesa puesta para nuestra ansia. Del sur se sirve el mundo grandes platadas, la historia está llena de los del norte que van al sur y se sacian, y luego vuelven con melancolías eternas a contarle a las generaciones que no saben nada de esos sabores perfumados, de guayabas maduras que llenan la mano entera, cómo es que eran esos tiempos en que se migraba al sur a hacer fortunas con la riqueza ajena. Voy al sur, pero ...

Fábulas de octubre II

Es la cosa de escribir las palabras, que se guardan, en la perpetuidad de lo que dure la página, en el tiempo inmaterial en que se quedan encapsuladas apenas han sido trazadas. Hoy las nuestras me han salido a salto de mata, sin aviso, como cuando antes aun estaban sobre papel las cartas y se guardaban entre los libros y al primer descuido caían a nuestros pies como pañuelos de doncellas enamoradas, esperando ser levantados con el cuidado del amor cubriendo nuestras manos ásperas. Así igual, los recovecos de los espacios electrónicos me han sacado una cronología de nuestros mensajes a la distancia, sin más, me encontré releyéndonos las ansias, el anhelo, la distancia. Encontré uno en donde decías que habías soñado con Baobabs porque se te habían metido mis palabras, “emisaria onírica del reino Baobab” me dices y me sacas esa inevitable sonrisa; entonces pensé en tus ojos, oscuros, misteriosos, y sobre ellos se reflejaban los sueños de Baobabs con que me fui a recorrer quién sabe qué lu...

Fábulas de octubre I

Es terrible que este otoño me huela a muerte, a descomposición incierta por los tejidos del alma. A los octubres de otros tiempos debo algunas de mis historias más dulces, de perfumados olores de fruta conservada; hoy tengo miedo de este octubre que comienza, que aun se niega a ser otoño del todo, que calienta de soles de primavera y se inunda de lluvias olvidadas por las manos del verano, tengo miedo de la forma en que los días de octubre van avanzando sobre mis propias manos, en la cuenta de lo inesperado, de ese amor inevitable, furtivo, animal de caza, acechando. Cualquier amor, no importa, a los octubres de mi vida han llegado incluso algunos de los más desafortunados, algunos en la ausencia de mares de distancia, otros en las vueltas continuas de lo que por haber comenzado nunca, tampoco nunca se acaba. Me enamoro en octubre, lo digo con pensar, me apenan las carcajadas que despierta en los escuchas una confesión tan descabellada. Pero lo digo con voz pesada, hinchada de piedras ...

Para ir a la mitad del mundo

A Casandra en sus nuevos pasos A la mitad del mundo, convergen todos los senderos, se hacen largas todas las vías hacia el lado que nos lleven nuestros deseos. Si doblamos por la mitad al mundo, se estarán encontrando en cada esquina sus extremos. Hemisférico, vale lo mismo al sur que al norte si nos paramos en el medio. Pero justo ahí, donde se comienza a buscar el ombligo de sus misterios, es que salen del mapa todas las perspectivas, todos los sueños que se van luego por donde venga bien el viento. Al medio, el mundo tiene una línea, que avanza por todo lo largo de su circunferencia, que no se cansa de perseguirse la cola como gato travieso que se gasta el día en seguirse a sí mismo como una sombra. El Ecuador hace tutú de bailarina en la cintura del mundo que gira la danza perpetua de la vida, de la noche y sus días, de los años y sus estaciones, que están ahí por más que se nos descompongan los climas. Hace gala de su equilibrio sobre puntillas, sostiene el aliento para que no nos...